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¡Lo he entendido!
Amar en Tiempos de Estómagos Revueltos

Historias de amor2011
26
Ene
Historias de amor Por Carlos G. García Esta semana les voy a contar una historia basada en hechos reales. En ella hay amor, pasión, sexo, mentiras, desengaño, decepción y otras muchas cosas más que seguramente les van a sonar. Porque seguro que a usted. querida lector, le ha ocurrido algo parecido. O a un amigo. O a su peluquero de confianza. Pasen y lean.


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—Lo más grave de todo —me decía un amigo el otro día mientras tomábamos café en una de esas sesiones de terapia psicológica que todos necesitamos de cuando en cuando— es que fue él el que marcó el ritmo todo el tiempo, el que me llamaba todos los días tres o cuatro veces, el que me mandaba mensajes a todas horas e incluso el que me dijo que se estaba enamorando de mí. ¡Hasta llegó a decirme una noche que me quería por las buenas y sólo nos conocíamos desde hacía un mes! Y, de repente, ayer, va y me deja porque dice que no está seguro de lo que siente por mí.

Como pueden ustedes leer, mi amigo se encontraba inmerso en uno de los dramas más frecuentes de todos los tiempos: el desamor. Mi amigo, que no es que sea un tipo enamoradizo, conoció a un tío una noche cualquiera mientras movía el culo al ritmo del último single de Shakira. El tipo se le acercó, se miraron con cara de facilones, empezaron a hablar y acto seguido se encontraban en la tesitura de tomar una decisión crucial que deshiciera la encrucijada que a los más afortunados se les presenta un fin de semana sí y otro también: ¿en casa de mis padres o en tu coche?

Y así terminaron en posiciones nada decorosas que no creo que sea preciso describir aquí (usemos la imaginación, esa gran compañera en tiempos de crisis).

Al parecer la cosa fue estupenda y mi amigo no es que quisiera nada del otro mundo, aunque el tipo en cuestión le había parecido majete, así que le dio el teléfono y pensó que no estaría mal verse de nuevo otro día. Antes de que pudiera cambiarse de calzoncillos ya había recibido un mensaje en el que el desconocido le expresaba que había sido una noche maravillosa, que entre ellos había habido química y que quería seguir viéndole. “Bueno”, pensó mi amigo deportivamente, “tampoco pierdo nada”.

El resto se resume en el párrafo que abre este artículo: el tipo fue estupendo y fantástico en todos los sentidos, adulador, entregado, simpático, cortés, atento, amable y en cuanto tuvo ocasión lo invitó a cenar en una cita formal (de las de restaurante y copa posterior). Un día lo recogió por sorpresa en la puerta de su trabajo. Otro día le confesó que le gustaba mucho. Otro día le compró un cartel de su peli favorita. Otro día le dijo que se estaba enamorando de él porque no había conocido a nadie igual. Mi amigo contestó que tal vez estaban yendo demasiado deprisa, que aunque él estaba muy a gusto con lo que estaba pasando entre ellos no quería que un día se diera cuenta del punto en el que estaban, se agobiara y saliera corriendo (un clásico en el mundo mariconil), a lo que su ligue respondió que se dejara llevar, que no pasaba nada, que disfrutara. Otro día lo presentó a sus amigos como su novio oficial (al parecer, la cosa iba en serio). Una semana más tarde le dio una sorpresa comprándole la entrada de una obra de teatro que tenía ganas de ver. Y esa misma noche le dijo que le quería y que lo que tenían era genial. Todo esto en el plazo de poco más de un mes. Así que mi amigo se relajó, se dejó llevar y pensó que a lo mejor la vida le había regalado, por fin, una bonita historia de amor, de esas que salen en la tele, que no siempre tienen que salir mal, aunque la experiencia dicte lo contrario.

Entonces fue cuando se llevó la patada en el culo que su entregadísimo novio le proporcionó cuando menos se lo esperaba. Una vez que le dejó la suela del zapato marcada en el culo como recuerdo, mi amigo se sumió en un estado de violenta confusión. Como era lógico no entendía que un tipo que ayer prácticamente se moría por sus huesos, hoy lo mandara a barrer desiertos y sin ninguna explicación aparente: sólo que ya no estaba enamorado de él. “El amor no se acaba de la noche a la mañana”, me explicaba él muy serio aquel día del café. “Aquí debe haber gato encerrado”. Así que mi amigo, presa de los delirios que a todos nos nublan el sentido común de vez en cuando, investigó. Encontró que su ligue-noviete no sólo estaba acarameladísimo con otro chico a la semana siguiente de dejarlo con él y lo trataba como su nuevo novio formal, sino que llevaba toda su vida encadenando un mariquita tras otro, contándoles la misma historia, diciéndoles a todos lo enamorado que estaba y vendiéndoles la moto de que eran superespeciales para él. Mi amigo no fue más que otra víctima, otro cadáver de los muchos que este personajillo iba dejando a su paso como rompecalzoncillos, ya que, gracias a sus dotes de conquistador, todos se quedaban hechos polvo y colgados por él.

Antes de realizar conclusiones precipitadas, tengo que darles un dato más que el mismo rompecorazones ofreció cuando mi amigo lo llamó hecho un basilisco para pedirle explicaciones: el tipo en cuestión le dijo que no lo había dejado porque se había agobiado con la relación, sino que simplemente dejó de estar enamorado de él. Al parecer, el individuo considera que no tiene ningún problema puesto que afirma que él se enamora de verdad de todas las personas con las que está. Él define eso de enamorarse una vez cada tres semanas como una vida amorosa intensa, porque él vive así, intensamente, y tiene el corazón muy grande, por lo que siente amor rápida y profundamente por todas sus conquistas. Es más, el sujeto critica a la gente que va por ahí follando por follar con unos y con otros, porque cree que lo de echar un polvo debe ser algo especial, que no debe hacerse porque sí.

Porque, tengámoslo en cuenta, él folla cada mes muchas veces, pero siempre que lo está haciendo está enamorándose de alguien y viviendo una relación de lo más intensa que, tristemente, suele terminar pasadas unas semanas como consecuencia de que, sencillamente, el amor se gasta de tanto usarlo. Es decir, no siente ningún remordimiento por enamorar a alguien, venderle una historia, tirárselo varias veces, pedirle matrimonio prácticamente y luego romper la relación sin más con la excusa de que el amor es así: va y viene sin control.

Ahora bien, ¿qué piensan ustedes de todo esto?

Mi opinión, la semana que viene.




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Acerca de Carlos G. García

Carlos G. García Carlos G. García es periodista, trabajador social, diseñador gráfico, corrector, escritor, idealista implacable, ex pardillo, un mariquituso con inquietudes y, sobre todo, un superviviente de la vida moderna que un día descubrió que frivolizar y reír era mucho más barato que un psicólogo. “Amar en tiempos de estómagos revueltos” es también su primer libro, un conjunto de artículos sobre el amor, el desamor y sobre cómo enfrentarse a los sinsabores de la vida con humor. Ha publicado con la editorial Stonewall la novela “Entrada + Consumición”, con excelentes críticas. Puedes seguirle en Facebook y Twitter.

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Por Perfil privado - 26/01/2011 15:20

qon eL titulo me kede asombrado sera una buena opcion para el entretenimiento cultural!!
Por moderantu - 26/01/2011 15:24

Uno de estos amigos que uno termina perdiéndoles la pista por el paso del tiempo y las cosas de la vida, era muy del estilo de lo que comentas. Era el juego de la oca, pero con novios (... y se lo tira porque le toca).

Creo que este tipo de gente tiene un problema personal importante, y una autoestima a nivel del sótano. Son incapaces de no estar en pareja. Aun cuando ya sabía que iba a dejar a uno, aguantaba los dias que hicieran falta para asegurarse que a la vez que soltaba la mano de este, la otra mano agarrara la del siguiente.

Francamente, no creo que fuera por mala persona sino por inmaduro, inconsciente y por lo ya comentado de la autoestima. Como amigo era estupendo, pero como pareja era un auténtico hijoputa, y así mismo se lo decia con relativa frecuencia. Llegué al punto de pedirle que no me presentara mas novios ni los trajera con él cuando haciamos algo juntos. Pues terminaba yo congiendoles cariño y consolándolos una vez se producía el abandono.

Y aunque uno siempre ha tenido un alma altruista y generosa, dispuesta a ayudar en lo posible a quien lo pasa mal, terminaba yo viviendo un continuo tragar angustias y penas ajenas que se convirtió en un cierto sinvivir.

Creo que cuando una persona tiene pavor a encontrarse a solas consigo mismo, tiene un problema. Ni mi amigo, ni el tipo que comentas en tu artículo están bien consigo mismos, ni se aceptan y quieren tal cual son. Y por tanto, nunca pueden estar bien en pareja. Y van arrastrando a la infelicidad a todo el que intenta algo con ellos. Como los alcohólicos, el primer paso es que lo acepten. Y despues que se pongan manos a la obra en solucionar su problema de autoestima. Y si solos no pueden, para eso están los profesionales que también tienen derecho a ganarse los garbanzos.

Por último me gustaría comentar que es precisamente un ex de este amigo el que en la actualidad es uno de mis mejores amigos. De todo se puede sacar algo positivo, todo está en la actitud que uno adquiera.

Por javier_b. - 26/01/2011 15:29

Pos qe no me he encontrao basura asi hata ahora,si le hace eso a un amigo mio, le mando a la m...
Por playst - 26/01/2011 18:27

El amor no es cuestion de tiempo, de solo realizar actos superficiales sino es mas haya de lo que se podria ver, tocar; el sujeto tiene complejos, traumas, nose talvez una manera equivocada de creer en el amor. Mui bonita historia ^^!
Por yuuhh - 26/01/2011 18:48

Pues la verdad es que sólo se me ocurre esto..."¿Por que lo llaman amor cunado quieren decir sexo?"...
Creo que este tipo, usa el amor como se usa un kleenex en invierno...Sinceramente, no es lo mismo amar, que la necesidad de amar...
como siempre, una buena historia de la mano de un buen narrador :)

Por belethberaidiel - 26/01/2011 19:18

pienso que este comportamiento es algo típico en la mayoría de personas, y pueden haber miles de explicaciones, pero realmente viendolo desde el punto de vista de el, es muy aceptable, obviamente es muy doloroso para las demás personas, pero para mi lo único bonito de estas personas es que te generan una alegría tan grande cuando están, y cuando se van te sumen en un dolor tan profundo..... Pero a través del tiempo te das cuenta que los sigues queriendo y los recuerdas con mucho amor, y que te enseñaron cosas muy importantes del amor que no te lo va a enseñar alguien que es fiel, te ama, y te cuida a pesar del tiempo, los problemas y los demás
Por casterblue900 - 26/01/2011 19:52

quiza ya hasta el mismo se cree su historia :S el problema es de ese chico por no poder tener relaciones estables

http://homoplace.blogspot.com/

Por railodso - 27/01/2011 1:04

Yo opino que esto pasa muy seguido (porque a mí me pasó hace poco). Y francamente me parece muy cobarde que la gente quiera "tapar" las cosas diciendo que es amor cuando sólo buscan sexo. Y se me hace muy ilógico que alguien pueda enamorarse 3 semanas y después dejar a esa persona como si nada hubiera pasado. Yo opino que ese tipo de personas que sólo buscan sexo deberían ser sinceros con ellos mismos y también con los demás para evitar este tipo de cosas. Y así es como nos hemos sentido todos, volando en una nube para que inesperadamente nos dejen caer. Y cuanto mas alto nos hagan sentir, es cuando más duele. La sinceridad ante todo. Y es que aunque seamos sinceros todo lo que solemos decir es subjetivo; y muchas veces lo que decimos, nos parece inofensivo, pero tal vez para la otra persona suene muy diferente y es cuando creo yo que comienzan las confusiones. Y además es cuando vienen las típicas "señales" que nos indican que aquella persona siente algo por nosotros. Pero muchas veces tomamos las cosas como mejor nos convengan y es aquí cuando vienen las ilusiones y desilusiones. Seamos honestos con nosotros mismos... Es ahí donde inicia todo! y si queremos sexo, busquemos gente que también busca sexo.
Por danup - 27/01/2011 22:48

Carlos, Un Articulo muy Interesante, acogedor, ameno y de hecho muy cierto, a simple vista pareciera un simple cuento del que queremos reírnos, pero que fácil es caer en el verbo de tipos como estos, éste mundo está lleno de locos, ¡qué tristeza pero también caí!, sin embargo, por el lado amable, es una experiencia más, hubiera sido alentador poder apreciar este articulo un poco antes, pero que mejor que la experiencia para confirmar bien los parámetros de la vida. Saludos, Un abrazo Danup.
Por alejolopez - 28/01/2011 0:26

Yo soy esas personas (el novio del amigo de Carlos G.).
Es verdad, que te enamoras de un momento a otro, rapida e intensamente. Pero el novio se pasó, ya casi casi le entrega el anillo y lo deja. Eso tampoco se vale.
Si el amor se acabó, pues se acabó y se puede intentar volver a encernder el fuego del amor o dejarlo morir. Pero de eso a tirarlo en un bote de basura de alguna tiendita que uno se encuentra pues tampoco.

Se vale enamorarse de una u otras 18 personas en un mes pero no se vale romper corazones como si se tratase de romper un record winnes.

Por b-lolipop - 31/03/2011 23:44

Quise decir que soy del tipo de personas como el novio del amigo de Carlos. No que la historia es mia ni mucho menos.
Por b-lolipop - 31/03/2011 23:45


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