Nada en la nevera08042010 Nada en la nevera Por Carlos G. García Las redes sociales como Facebook se convierten en inmensas neveras llenas de maricones en las que almacenamos nuestros futuros ligues y gracias a las que podemos disponer de ellos en cualquier momento y lugar, según nos venga en gana, como meros objetos de consumo dispuestos para satisfacer nuestras necesidades.


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Las nuevas tecnologías han transformado el mundo de las relaciones sociales (como si estuviera descubriendo yo la pólvora a estas alturas): la democratización de Internet y los nuevos usos derivados de las redes sociales han conseguido que las formas de comunicación sean diferentes a las que tenían lugar hace décadas. Porque, queridos lectores, hace décadas para establecer un proceso comunicativo había que hacer un esfuerzo que te implicaba directa o indirectamente con el receptor de tu mensaje: ya fuera por vía epistolar, telefónica o cara a cara. Sin embargo, con la invasión tecnológica, todo ha cambiado.

Ahora, gracias a las redes sociales como Tuenti, Facebook, Twitter y otras (y estas sólo por mencionar las más conocidas, que las hay a montones), teniendo como precedente el famoso sistema de mensajería instantánea de Msn (o sea, el messenger) cualquier persona puede disponer de lo que se denomina una “nevera”. La palabra nevera, además de referirse a ese electrodoméstico de la cocina en el que la gente normal guarda la comida y los productos fácilmente perecederos (esto os lo dirá cualquier endogámic... académico de la Lengua), tiene también la función de referirse por regla general a aquello que se guarda para otra ocasión, para más adelante. No hay que ser un lince para comprenderlo: es lo que se hace con la comida en cualquier caso, se deja para cuando se tenga apetito.

Pues bien, gracias a la facilidad con la que somos capaces de construir y mantener redes sociales sin necesidad de emplear demasiado tiempo y esfuerzo existe lo que se conoce como la nevera de personas. Al principio nos vendemos la moto de que la red social en cuestión a la que nos adscribamos sirve para estar al tanto de la vida de nuestros amigos más alejados espacialmente (tu amiga de Barcelona) o incluso más cercanos (tu compañero de corredurías nocturnas que vive dos calles más abajo), de tus familiares menos allegados (tu prima la de Albacete) y de contactos profesionales (tu compañero de facultad que ahora es empresario). Sin embargo, muy pronto, uno empieza a añadir a gente que conoce de marcha y que parece maja, gente a la que se ha cepillado y con la que interesa continuar manteniendo el contacto por si en el futuro se repite, tipos que están como para mojar pan y que consiguen que los calzoncillos se nos bajen hasta los tobillos y otros seres de índole similar que, globalmente, reciben el nombre de “paluegos”: a este no me lo zumbo ahora, mejor lo añado al Facebook, flirteo con él y lo dejo pa' luego, pa' otro día. Estos contactos conforman una tupida red de posibles candidatos a ponernos palotes en la que uno siempre puede inmiscuirse, en cualquier momento. Y esto es lo que se conoce como nevera.

En mi caso, y seguramente en el de muchos de mis lectores (que nadie mire hacia otro lado), esa nevera está llena de maricones, pero eso es porque, por si no había quedado bastante claro, a mí me gustan los hombres. Lo cual tampoco quiere decir nada, porque yo conozco a tipos y tipas que tienen en la nevera de todo, independientemente de lo que les guste, porque las neveras cumplen una importante función también a la hora de reforzar nuestra autoestima y nuestras necesidades afectivas: cuanta más gente haya dispuesta a dorarnos la píldora y a decirnos lo guapos que estamos en esta o aquella foto, más grande creeremos que la tenemos y mejor nos sentiremos con respecto a nuestra capacidad de atracción.

Veamos un ejemplo. Pongamos por caso que Antonio (que es un personaje ficticio que me acabo de sacar de la manga; lo digo por si te llamas Antonio y te das por aludido) está en su casa una mañana, completamente aburrido porque está en paro (esto es lo más probable, pero también se acepta la opción “Antonio estaba una mañana en su puesto de trabajo completamente aburrido porque lo que hace es una mierda malpagada que no se corresponde en absoluto con lo que ha estudiado o con sus sueños laborales”). Antonio se siente solo, se ve feo esta mañana o está jachondo perdido. Entonces se conecta al Facebook y empieza a interactuar con Mario (al que conoció a través de un perfil), Francisco (que se lo presentó su amiga Pili afirmando que era taco de majo), Miguel Andrés (con el que flirteó una noche en un bar de ambiente) y Paco (su ex novio al que abandonó y del cual sabe que todavía se bebe los vientos por él). Con todos mantiene un tonteo bastante interesante basado en comentarios escuetos pero directos.

Cuando Antonio queda con alguno de estos chicos, si es que llega a quedar, no profundiza excesivamente en sus personalidades, ya que sabe que seguirá teniéndolos en su red de contactos y que podrá disponer de ellos cuando se le antoje, con sólo hacer un par de clicks y entendiendo siempre que este flirteo por la red no implica nada. Porque eso es lo mejor: que Antonio puede ponerle en el muro a Paco que le quiere y luego decir que era broma y que él lo ha malinterpretado, aunque supiera a ciencia cierta que Paco se iba a correr en los pantalones en cuanto lo leyera. Antonio tampoco piensa en tener algo especial con ninguno, porque eso supondría que no podría hincarle el diente al resto de maricones de su nevera, renunciar a comérselo absolutamente todo según le venga en gana.

Tener una amplia red de contactos no es algo malo por sí mismo. Yo no soy partidario de demonizar las nuevas tecnologías ni de crucificar el medio Internet porque sí. De hecho, las redes sociales pueden constituirse como una enorme ventaja para la inclusión social y para facilitarnos la vida y las relaciones en general. El problema es el uso que se hace de ellas, cuando, como siempre, surge el egoísmo y los maricones nos terminamos convirtiendo en meros objetos de consumo con los que otros maricones sacian sus necesidades de estima, sexo y afecto de manera momentánea y esporádica. Nos llenamos la nevera los unos a los otros y nos prestamos a matar el gusanillo de Antonio y otros muchos a diario siempre y cuando ellos nos maten el gusanillo a nosotros cuando surjan esas necesidades sexuales, de estima o de afecto. Es un intercambio que a la larga no deja de ser como una droga: cada vez que nos sintamos feos, poco dignos de ser amados o cachondos perdidos entraremos en nuestro Facebook y siempre encontraremos a alguien dispuesto a decir las palabras mágicas.

Y seguirá siendo así hasta que nos demos cuenta un buen día de que, a menos que fomentemos otro tipo de relación con estas personas que no esté basada en el utilitarismo, tener esto en la nevera es, realmente, lo mismo que tenerla vacía.


Acerca de Carlos G. García

Carlos G. García Carlos G. García es periodista, diseñador gráfico, corrector, estudiante de Trabajo Social, escritor, idealista implacable, ex pardillo, un mariquituso con inquietudes y, sobre todo, un superviviente de la vida moderna que un día descubrió que frivolizar y reír era mucho más barato que un psicólogo. “Amar en tiempos de estómagos revueltos” es también su primer libro, un conjunto de artículos sobre el amor, el desamor y sobre cómo enfrentarse a los sinsabores de la vida con humor. Descubre más aquí.

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lo que aplicas a los maricones, aplicaselo tambien a los heteros. Nadie te obliga a zumbar con nadie. No se te habrás dado cuenta que puedes eliminar a todo aquel no no kieras tener en tu red social. No se que aportan tus declaraciones.
Por eduardovlc - 08/04/2010 13:28

Eduardo, hablo de maricones simple y llanamente porque escribo desde mi punto de vista. Y, además, se trata de ironía y de sarcasmo. Claro que todo es aplicable y claro que todo es extensible a los demás, eso depende de lo identificado que quiera sentirse cada cual con lo que escribo.
Por paperdeboat - 08/04/2010 13:48

Te quiero, me gustas, pero no eres mi tipo de chico. Perdona si no he sido conciso.

Larga vida a facefook!

Dice ser Mike Medianoche - 08/04/2010 14:44

Muy buena la reflexión...

Un saludo!

Dice ser Pau - 08/04/2010 15:15

Cualquiera puede ser cualquiera y eso es algo que es mas díficil en el cara a cara. Esto puede tener su riesgo y su morbo.
Dice ser sonia - 08/04/2010 17:20

Es fabulos tu escrito, me gusta la manera con la que escribistes y reflejas una verdad que esta aquejando al mundo, pues el valor social de la comunicaion y las interrelaciones con otras personas se estan perdiendo.

Anque de lo malo hay buscar el lado bueno ¡ (dicho popular)

Un saludo ¡

Por sagrero8669 - 08/04/2010 19:51

Que perdedera de tiempo cuando deberian dedicar un espacio como este a otros temas de masrelevancia e interes quien no quiera estar en face no se meta y ya , eso es meterse en vida ajena o algun perfecto me contradice?
si buscar amigos es malo para algunos debe ser que lo q buscan ellos es ligar o si es q buscan pareja tampoco es el medio
entonces q critican ,,, vaaaaaaaaaa

Por buckanfel - 08/04/2010 21:02

Es un artículo de opinión sobre lo que el autor piensa sobre una situación particular en la que se encuentra gran parte de la sociedad, si te parece que es una pérdida de tiempo para que has perdido el tuyo leyéndolo cuando en la introducción a él, que se ve en la página principal, viene perfectamente explicado de lo que va a hablar a continuación. Otros temas más relevantes ya tienen su espacio, no se está sustituyendo nada. Es un artículo escrito con la intención de servir como reflexión para personas que se encuentran en esa situación y, o no se sienten bien con ello, o sí xq ni si quiera eran conscientes de esta y al verlo así lo cambian. Si tú estás bien así, sigue así y ya está, él tiene todo el derecho a expresar su opinión y su reflexión, e igual que todos somos libres de entrar en la red social, todos somos libres de leer lo que queramos.
Por mokona - 08/04/2010 22:29

paperdeboat, esas neveras siempre han existido en el mundo gay, por tru juventud no las conoceras pero los locales de cuartos oscuros, las saunas, los baños publicos, algunas playas, algunas estaciones de tren o de autobus, algunos centros comerciales, algunos jardines a ciertas horas...
Todos han sido neveras de llegar y tomar y olvidarse, y sin embargo tambien a existido el amor y las parejas...
igual que ahora estara la nevera de internet... pero quien busca amor terminara encontrandolo incluso puede que en internet
un beso

Por nino-nano - 08/04/2010 23:34

Hola !! multiples opiniones como tiene que ser !! L o que no entiendo y opino que bastante comico aveces me parecen segun que chats te dediques a visitar por que no nos olvidemos que estamos detras de una pantalla !! es porque luego censuramos castigamos y reclamamos la falta de comunicacion y afecto incluyendo la falta de valores que ello implica y comunicacion familiar y social cuando solo son el reflejo de lo que ven ensus mayores !! Nuestros hijos ellos tienen la culpa de que cada vez seamos señores y señoras "" Mas comodones y vacios a nivel humano y espiritual "" que nadie se ofenda pues hay de todo !! utilizar bien o mal las herramientas esta en nuestra mano. un saludo !! Aburrr !!
Por carlosmen - 09/04/2010 1:06

las maravillas de las redes sociales! no ya no tienes que salir a ligar fuera de tu casa basta con un click y mas tarde ya estas cojiendo!,esto es lo genial no?incluso puedes llegar a conocer al amor, por otro lado, todos tenemos la necesidad de amar independientemente del sexo,pero nosotros los gays es mas fisicamente algunos lo an intentado y la neta no conozco a alguien que en verdad lo haya logrado esa es la realidad! algunos damos sexo para recibir amor y otros damos amor para recibir sexo asi de sencillo por eso todos tenemos la nevera llena! talvez la proxima vez que la habramos podamos encontrar esa satisfaccion que estamos buscando.
Por viktor - 09/04/2010 5:37

Lo que me jode de las redes sociales es que solo haya un boton para agregar "amigos". Perdonam, pero no todos los contactos que tengo en mi facebook son "amigos". Simplemente conocidos, compañeros de charla, aventuras de una noche o de un dia, pero mis amigos son otros. Deberian de poner un boton para agregar contactos y otro exclusivo para los amigos. Y uno especial par tu "amor".
Por eduardovlc - 09/04/2010 8:32

Cuando agrego a gente por internet yo no quedo con ellos, no me fío de nadie por internet.
Por kiskin1981 - 09/04/2010 12:03

Comparto todo lo que dices, de hecho yo he sido de redes sociales pero actualmetne no estoy en ninguna, me parece tan aburrido y tan engañoso..., yo soy de los que buscan el príncipe azul de la otra manera que escribiste antes... me encanta como escribes.
Dice ser Manuel - 09/04/2010 19:04

nunca he visto las redes sociales como medios de ecnontrar gente para encuentros sexuales... creo hay personas como yo en este mundo..
Dice ser jose larez - 13/04/2010 4:49

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