Tengo un amigo perfecto para ti

 | Amar en Tiempos de Estómagos Revueltos en Universo Gay

Amar en Tiempos de Estómagos Revueltos

Tengo un amigo perfecto para ti08092010 Tengo un amigo perfecto para ti Por Carlos G. García Casi siempre hay alguien con complejo de Celestina que te quiere presentar a un amigo perfecto para que hagáis migas y surja un amor tórrido y apasionado. Casi siempre accedes a conocerle. Y casi siempre sale mal...


¡Compártelo!




Una de las maneras más habituales de ligar en los tiempos que corren es la de tirar de amigos de amigos. Resulta que los habitantes de la era moderna, angelicos, recurrimos con cierta frecuencia a una estrategia que podríamos resumir fácilmente mediante aquella canción tan famosa (y antigua, que ya tenemos una edad aunque nos encante parecer adolescentes) de Objetivo Birmania, que rezaba: uff, vaya lío, los amigos de mis amigas son mis amigos. Un jitazo de su momento que describía fielmente la realidad (desde luego mucho más fielmente que La Razón, ese gran diario de corte taco de progresista).

Porque la verdad es que la costumbre de presentar a personas y hacer las veces de Celestina está de lo más extendida. Esto ocurre, efectivamente, en la cultura heterosexual con cierta frecuencia; no es nada extraño. Pero en la cultura gay, eso de que te quieran presentar a alguien es el pan nuestro de cada día. La gente demuestra un afán verdaderamente descorazonador por emparejar a las lesbianas y a los gayers. Yo creo que tiene que ver con las modas, las tendencias y el Vogue. Resumiendo: desde que se puso de moda eso de tener un amigo marica para parecer cool y estar a la última, todo el mundo se ha hecho con uno. Ojo, que digo uno. Amigos heterosexuales los tendrán a puñaos, pero maricones, lo que se dice maricones, con uno solo basta (más no, claro. Con uno se cubre el cupo de lo políticamente correcto. Un negro, un chino, un pelirrojo, un amigo marica y ya tenemos hecho el anuncio de Benetton o disco nuevo de las Sugababes). Total, que como todo el mundo tiene un amigo marica y la gente es muy considerada y vela constantemente por la vida sexual de sus amigos y conocidos, se ha convertido en una práctica muy habitual eso de encontrarse en una reunión social (en un parque, en un cine, en un bar, en una biblioteca, en la sección de congelados del Supersol) y que alguien, que suele ser una mujer con un alto grado de mariliendrenismo en sangre, te diga:

—Pues tengo un amigo lo mar de mono, estupendo, divertido y maravilloso para ti.

Y es que, en este caso al menos, quien tiene un amigo soltero que presentar tiene un tesoro. Es fascinante cómo la persona Celestina se preocupa por vender admirablemente bien a su amigo. Siempre son guapísimos, majísimos, maravillosísimos, amiguísimos de sus amigos, sensibilísimos y, por hache o por be, están asqueadísimos del rollo que hay entre los maricas, de lo de ligar en bares de ambiente, de encontrarse con memos y de lo dura que es la vida para un homosexual estándar. Todos lo están pasando francamente mal y son hipercríticos con los maricones, con su promiscuidad, con su afán por follar a todas horas y con el poco valor que les dan a las relaciones de pareja. Eso, por supuesto es lo que les cuentan a sus amigas mariliendres, porque la verdad es que luego son los primeros en ser partícipes de todo eso que critican.

—Haríais muy buena pareja: tenéis muchas cosas en común.

Lo que intenta decirte tu amiga mediante señales de humo es que su amigo es un gayer de provecho con el que, presumiblemente, podrías tener una cita normal, una relación sexual normal (algo que no es ni tan común ni tan fácil de encontrar como se piensa) y hasta un noviazgo normal. El no va más, oiga. La cosa es que accedes, que te convencen, coñe, y dices que sí, que bueno, que venga, que vale, que en esta vida no hay que cerrarse a nada y que hay que probarlo todo. Si el amor llama a tu puerta, ábrela, no te lo pienses más. En el fondo es que somos un poco memos y pensamos que conocer a alguien a través de una tercera persona, en plan presentación formal, puede ser mucho más normal y efectivo que conocer tíos en un bar de ambiente o a través de las páginas de perfiles de Internet. Como si no se tratara de los mismos maricones, que estamos hasta en la sopa. Piensas que el desconocido puede ser, por fin, ese alguien que estaba esperando esa parte de ti con cara de lela quinceañera romántica y que ha llegado el momento de que el destino os una por fin.

Las primeras veces que te van a presentar a alguien te emocionas un poco. El ser humano, ese ingenuo por naturaleza (animalico) que necesita escarmentar de la forma más dolorosa para aprender y ser como Chenoa (cuando tú vas, yo vengo de allí) y vérselas venir, se deja llevar y hasta empieza a fantasear en su cabeza con ceremonias de boda, demostraciones de amor a lo peli de Meg Ryan y polvos fantásticos con fuegos artificiales ojeteros. Claro, es normal, tu amiga te lo ha pintado tan bien que poco más o menos parece que vas a conocer al superhombre y que tus continuas lamentaciones de marica desgraciada y poco suertuda van a llegar a su fin.

Y entonces sucede lo inevitable: hay una cita a ciegas o tu amiga se trae a la próxima reunión al superhombres de marras. Los expertos en la materia (o sea, yo, y mi gato a veces, cuando se queda cerca de mí para escuchar mis paridas) aseguran que en un 99'9 por ciento de las ocasiones las características del tipo que vas a tener ante ti no se van a corresponder en absoluto con lo que tu amiga te ha contado. Y a medida que lo conozcas te darás cuenta de que no es tan fantástico, ni tan maravilloso, ni tan genial como aseguraban tus fuentes. Si es que no puedes fiarte, que los mariquitusos somos la mar de majos con nuestras amigas mariliendres, pero es tener un hombre a menos de dos metros y nos volvemos de un gilipollas subidito que no se nos aguanta.

Así que, sin más remedio, descubres que el tipo no te atrae en absoluto y que cuando tu amiga te dijo aquello de “tenéis muchas cosas en común”, se refería, básicamente, a que a los dos os gustan los rabos más que a Massiel un chupito de pacharán. O sea, que la gente asume que dos gays, por el mero hecho de ser gays, tienen que gustarse y arrancarse la ropa a mordiscos, que es tanto como decir que podríamos follar con cualquiera que se dejara. Y es que, reconozcámoslo, tu amiga no tiene mucho futuro que digamos como directora de agencia matrimonial.

Es justo decir que, aun a pesar de todo, en contadas ocasiones te acuestas con el susodicho y pasas un buen rato; y otras veces te echas unas risas y haces un amigo. Un amigo que en cualquier momento te dirá aquello de:

—Pues tengo un amigo lo mar de mono, estupendo, divertido y maravilloso para ti. Tenéis muchas cosas en común. Haríais muy buena pareja.

Para que luego digan. Qué duro es ser soltero. Y qué duro es tener amigos...


Acerca de Carlos G. García

Carlos G. García Carlos G. García es periodista, diseñador gráfico, corrector, estudiante de Trabajo Social, escritor, idealista implacable, ex pardillo, un mariquituso con inquietudes y, sobre todo, un superviviente de la vida moderna que un día descubrió que frivolizar y reír era mucho más barato que un psicólogo. “Amar en tiempos de estómagos revueltos” es también su primer libro, un conjunto de artículos sobre el amor, el desamor y sobre cómo enfrentarse a los sinsabores de la vida con humor. Descubre más aquí.

Tu opinión importa

Escribe tu opinión y compártela con los demás.


jajajajajajaja.. Si tan bien la cuenta es porque la ha visto bien de cerca, a mariliendres y a su amigo. Es la pura verdad. Es la clase de citas que uno espera, especialmente a la hora santa de agradecer el fracaso de la ídem, diciéndole a mariliendres:

-"Ya no me mandes más tíos de la góndola de supercongelados (parecen las pesadillas de Walt Disney), ven vayamos a la góndola de red-hot-chili, a ver que pasa. Y a ver SI PASA. Total, nena, sos vos la que cree en la magia...jajajaja

Por pp. - 08/09/2010 19:27

Que bueno felicidades y aparte me he reido mucho, pero muy real como la propia vida
Por noloentiendo - 08/09/2010 20:54

Como siempre Carlos, ameno y acertado. Realmente tus ocurrencias me hacen reír, y bastante de cierto hay en tus soliloquios. Yo diría además que nunca toman en cuenta las tipologías, para qué son todas maricas y así nos cortan con la mismas tijeras, pues entre los gayers, como dices tu, están los serios, las locas, los enclosetados (y que super discretos)... ah se me olvidaba los acépticos y cosas por el estilo, lo que siempre nos la pone difícil.
Otra cosa es que nunca te preguntan si estas buscando, asumen que como maricas no podemos andar un rato solos... nos ven cara de desespero o la simple fama de promiscuos.
Excelente, por favor, sigue... que ya estoy esperando el próximo.

Por carlcapricornio - 09/09/2010 3:12

Me encanta tu articulo. Y cuanta razon tienes, que tengo 18 años y ya me han habran presentado por lo menos a 5 de esos "amigos", y lo peor de todo es que todos eran amigos de la misma mariliendre, pero como tu dices se vuelve a caer siempre una y otra vez, y te ilusionas tu solito en tu casa...
Pero bueno al menos me he reido bastante con tu forma de contar una experiencia por la que todos hemos pasado o pasaremos. Asi que muchas gracias por escribir y espero leer mas cosas tuyas. =)

Por albertogaditano - 09/09/2010 16:47

jejejej... No esta mal hacer nuevos amigos, ¿no? Por lo menos pa eso vale...
La verdad q estar en este imenso oceano con tanto de todo, toda ayada, vale.
Hay q pensar en positivo, a lo mejor nos sorprendemos, nunca se sabe donde encontramos LA PERSONA q buscamos...
Bsi2 ;) :)

Por pardal22 - 09/09/2010 23:05

jajajaja...muy buen articulo carlos como todos, pero es la puritita verdad...
Por viento83 - 10/09/2010 20:04

Jajajaja! Me reí mucho leyendo esto! Jajajaja! Y es que es nada más y nada menos que la puritita verdad! Jajajaja!

La parte que más me gustó fue la de: "O sea, que la gente asume que dos gays, por el mero hecho de ser gays, tienen que gustarse y arrancarse la ropa a mordiscos, que es tanto como decir que podríamos follar con cualquiera que se dejara. Y es que, reconozcámoslo, tu amiga no tiene mucho futuro que digamos como directora de agencia matrimonial." Muy cierto. Jajajaja!

Gracias, Carlos, por hacernos pasar a todos un buen rato. :)

Por fero - 12/09/2010 2:48

Genial, simplemente genial, es verdad muchas veces estas cosas suceden ,pero al final y lo mas importante es aprender y no perder la fe, por que aun que esas mismas personas son las de los bares las de , las charlas de chat y sitios de amor, al final el conocer a alguien de manera diferente da la magia y el misterio mas erotico que estar frente al ordenador. vivan las citas a ciegas jajaja l
Por ronkodrilo - 12/09/2010 18:40

Esas citas a veces tienen en ocasiones una buena meta como la que propuso un amigo nuestro, gay, en unir a un chico amigo suyo, hetero, con una chica, que también conoce, tal como comenta el artículo sobre esas citas, sin embargo, a día de hoy, y ya hace un tiempo de ese encuentro, esta pareja sigue enamorada y sin problemas.

Les deseo que así sigan, desde luego.

Por bully - 08/10/2010 10:52

Escribe tu opinión

Para poder comentar este artículo tienes que identificarte como usuario del portal. Si aún no estás registrado puedes crear tu cuenta gratis en menos de un minuto.