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Amar en Tiempos de Estómagos Revueltos


Un San Valentín que te mueres2013
10
Feb

Un San Valentín que te mueres

Llega el 14 de febrero, amado y temido a partes iguales. Si no tienes noviete con quien celebrar el amor, esta semana te proponemos cantidad de cosas chulis que puedes hacer para superar la soledad sanvalentinera, tía. ¡No sufras, sé creativo!

Por Carlos G. García


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¿No tienes novio? ¿Te sientes tan solo que te has planteado que a lo mejor es que te huelen los sobacos una barbaridad y por eso nadie se arrima a ti? ¿Hay gente que te mira con la cara doblada cuando les dices que duermes solo desde el año cuatro, cuando la vida de los vasallos giraba en torno a la Catedral del pueblo? ¿El último casquete que echaste sucedió cuando Sara Montiel era joven? ¿Has asumido que envejecerás solo y rodeado de gatos? ¿Has dicho alguna vez que a tenor de cómo está el mercado serías capaz de sublimar todas y cada una de tus necesidades afectivas y sexuales y llevar una vida de celibato absoluto acariciando un oso de peluche tamaño humano mirando ensoñadoramente al infinito como si fueras lerda? Cariña, no, no estás loco. ¡Lo que te pasa es muy normal! De hecho, yo creo que deberían crear una asociación tipo Solteros Hastalcoño Anónimos. Viendo cómo está el patio, seguro que iba a tener cantidad de seguidores. *

*

* Absténganse los felizmente enamorados de hacer comentarios rollo "no te preocupes, todo llega, el amor no se busca, se encuentra (tócate el coño, maricón)", etcétera, etcétera. Claro, que fácil es decirlo cuando uno la mete en caliente sin aguantar un memo borracho y pichacorto tras otro, ¿eh?


Aunque te sientas solo, no estás solo. Todos sabemos que las fechas que se aproximan son duras y que en tu mente surgen preguntas existenciales claves. Por ejemplo, ¿cómo coño lo hago que todos los años estoy triste y solo en el puto día de San Valentín? Paciencia, cariño. Para ti y sólo para ti, que odias el mundo, las relaciones y a todos los integrantes del sexo que te guste, sin excepción o con muy pocas excepciones claramente inalcanzables, esta columna, muy altruistamente y atendiendo tus necesidades, se ha esforzado por crear una serie de actividades a realizar en el fantástico, maravilloso y magnífico día de San Valentín, mientras tus amigos emparejados se lo pasan en grande en fantásticas cenas con velitas, regalitos, rositas, corazoncitos, cancioncitas, condoncitos, botecitos de lubricante, paquetitos de clínex para limpiarse el semencito, camitas llenitas de petalitos de rosas, mamaditas y metesaquitas rodeados de maripositas y mariconaditas varias que de sólo imaginar te da un sarpullido (no porque no las quieras o no las soportes, como te tratas de autoconvencer, sino porque no las tienes ni de coña). Todos sabemos que este día se te hará insoportable, pero si sigues estos pasos, nada tiene por qué ser más traumático que ver a los concursantes de La Voz destrozando canciones de todos los tiempos mientras Bisbal llora de la emoción.



¿Qué se puede hacer para superar el día de San Valentín?

1. Inventarte la vida de la gente. 
Para superar el duro trauma que resulta de caminar por la calle y visualizar a todas las parejitas del mundo dándose arrumacos y restregándote su amor así por la cara, para que sufras una parálisis emocional del tamaño de la depresión que soporta Conchita desde hace años, el mejor método es pensar que no todos son tan felices como aparentan. Sí, sabemos que esto es de amargados, pero no nos importa. Seamos sinceros: todas esas parejitas que tan felices ves regalándose ramos de rosas que cuestan un ojo de la cara y que se miran como Falete a un bocata de morcilla lo hacen solo por aparentar y por echar un casquete: el día 15 estarán tirándose los trastos a la cabeza otra vez y maldiciéndose a sí mismas. El amor es una mierda, te hace bipolar, te hace estar como una cabra, te hace recibir poemas tan currados como "quisiera ser tus calzones para tocarte bien los cojones" y cosas así, y causa muchos problemas; vamos, que ahora tú estás mucho mejor, sin esos desequilibrios producidos por estar con alguno de esos desgraciados como cabras. Porque... ¿a qué tú ahora no estás desequilibrado? ¿A qué no? Vamos, suelta esa metralleta y contesta a mi pregunta…




2. Pegarle pellizcos a los cristales. 

Esta estrategia es la mar de efectiva. A lo largo de la jornada sanvalentinera tendrás la oportunidad de presenciar un mogollón de reflejos claros del amor que NO tienes. Para soportar este dolor no hay nada mejor que pegarle al cristal de la ventana del salón unos pellizcos intensísimos con la intención de dirigir tu rabia hacia algún objeto inanimado (siempre es mejor que subirte con la escopeta de cañones recortaos al campanario del pueblo). Que suena una balada pegajosa romanticona en la casa del vecino: pellizco a los cristales al canto. Que ponen en la tele Ghost y todo el mundo llora de la emoción porque el amor es hermoso: pellizco a los cristales. Que un puto mensajero que no sabe ni donde tiene la cara se equivoca de casa y en lugar de pegar en la puerta del vecino llama a la tuya con una caja de bombones en forma de corazón en la mano que miras con intensidad y lágrimas en los ojos esperando que sean para ti y se da la siguiente situación...:



Mensajero (con una sonrisa en los labios y creyéndose, por un momento, un jodido Cupido): ¿Margarita Pérez?



(sufriendo el cataclón propio de la desilusión al descubrir que los malditos bombones en caja corazonada no son para ti sino para la furcia y horrible vecina del tercero, lo cual te hace sentir doblemente patético porque ella sí tiene a alguien que le envía regalitos y tú no. Ella que es una cani que sale con pijama a hacer la compra y que se pinta los rabillos del ojo hasta el tobillo, tiene a alguien que le mande flores. Tú no. Vecina del tercero 1, Tú 0): ¡¡¡¡Tengo cara de Margarita Pérez!!!! ¡¡¡¡Es que tengo cara de llamarme Margarita Pérez, so pedazo de imbécil!!!!



Mensajero: —Ggggggglglglglglglglglg...

Le sueltas el cuello al mensajero haciendo acopio de racionalidad, borras de tu mente hacerle tragar la caja de bombones entera, íntegra, produciéndole un bulto en forma de corazón en la laringe y le pegas pellizcos a los cristales. Eso es, así, muy bien.



3. Matar mosquitos con un CD de las 101 Mejores Canciones de Amor. 

Te dedicas a matar bichos (reales o imaginarios) como pasatiempo preferido. Vale acordarte de alguno de tus ex novios / rollos / follamigos / compañeros sentimentales / tonteóconmigohastalasaciedadparaluegodejarmemáscalientequeunaperra / mepusoelpaqueteenlabocayluegodijoquenoqueríanadaconmigo en el instante en que estampes el utensilio contra el bicho en cuestión. El bicho puede ser un mosquito, una cucaracha, una araña, un muñeco de vudú que, casualmente, se parece a alguno de tus exs... Sé creativa, tía. Hay que levantar la mano con fruición, estampar el CD con violencia contra el objeto elegido y gritar con voz de desquiciado: “¡no te necesito, no te necesito!” una y otra vez hasta que empieces a perder el conocimiento y la vista se te nuble. Si llegas a este punto se aconseja unos minutos de reposo, fumarte un celtas (por lo menos) y reemprender la tarea hasta que se te aparezca la Virgen de las Maricas Desgraciadas.



4. Comprarte un muñeco hinchable e invitarlo a cenar (¡seguro que dice que sí!). 

En este día, podrías tirar de archivo y llamar a alguien de tu pasado para ver si suena la flauta (lo que popularmente se conoce como tirar de la chorbiagenda). Por supuesto, no lo harás porque, como ya se ha señalado, odias a los hombres y si lo haces será únicamente para terminar odiándolos más y vomitando sobre cualquiera que haya sido elegido para acompañarte en este mágico instante del año. Por eso, lo más práctico, el acompañante perfecto, no es otro que un muñeco hinchable con un asombroso parecido a Jesús Vázquez al que situarás al otro lado de la mesa del salón (se aconseja no salir a restaurantes con este sustitutivo de goma, más que nada por tu reputación) y te inventarás la conversación perfecta, con tal suerte que todo irá sobre ruedas. No, éste no te hará regalos, pero tampoco te hará la puñeta y ya puestos te puedes inventar lo que sea para que la velada sea sensacional, siempre y cuando no te llegue el momento de patetismo absoluto de encontrarte cenando con un cacho de goma con un boquete en forma de O en la boca. Pero si consigues engañarte, ¡será genial! Eso sí, ten cuidado de que nadie te pille en semejante estado (tu madre, tu compañero de piso que ya te mira raro o el mensajero de los cojones preguntando por la Margarita Pérez). Las miradas lastimeras del resto aumentarán la sensación de frustración y ridículo hasta querer emigrar a Islandia a hacer discos con Björk.



5. Repartir panfletos (con tu número de teléfono al final).

 Ésta es una estrategia que ha de seguirse un par de días antes de que llegue el San Valentín. Si te resistes a pasarlo solo y el maravilloso mundo del látex no es suficiente para ti (mira que eres exigente, nena. ¿Para qué quieres que hable y se mueva? Si eso sólo da problemas), siempre cabe la posibilidad de que te hagas una paja mental esperando confiar en algún ser humano en kilómetros a la redonda que se encuentre en la misma situación que tú y que decida compartir este día contigo. En los panfletos se aconseja poner medidas reales (para que luego no haya sorpresas), deseos corporales y espirituales, descripción somera de la velada perfecta y quince veces tu número de teléfono (para que no haya lugar a dudas). Total, el calificativo de “desesperado” ya lo tienes y la dignidad está sobrevalorada Al final, añadir, acompañado de un corazoncito (para hacer menos frío el proceso), la frase ¿Quieres ser mi Valentín?. Y ya está. No continúes la frase con algo así como ... y ponerme mirando pa Cuenca?, ... y ponerte mirando pa Cuenca?, ... y que un fornido camionero nos ponga mirando pa Cuenca a los dos?. Nada de estos surtirá el efecto deseado del Día de San Valentín, que es ser tiernos, románticos y dulzones. Las orgías para otra clase de traumas que algún día llegarán (todo a su debido tiempo).



Nota: si te aparece un chulazo tremendo y espectacular, seguro que es un chapero contratado por tus amigos, que ya están hasta el ojete de aguantar tus quejas. Pagan ellos, así que disfruta, no seas tonta.

6. Montar tu propia boda imaginaria en casa.

 Esta opción está especialmente diseñada para los que adolecen de una ida de pinza mayúscula (lo de pegar pellizcos a los cristales, el muñeco hinchable y los panfletos no, estas son cosas normales). ¿Qué mejor idea que casarte el día de San Valentín, el día del amor? Para ello habrás de improvisar una boda en el salón de tu casa. Los visillos de las cortinas pueden hacer las veces de velo de la novia (que serás tú, por supuesto, porque las novias siempre son lo más en las bodas), un par de papeles sueltos te servirán para estampar tu firma y la muñeca Rosaura que tu hermana tenía de pequeña, vestida de traje y con el pelo cortado para la ocasión (hasta le puedes pintar perilla con rotulador si te gustan con vello facial) servirá para que te tome del brazo. Como ramo de la novia, agarrar al gato por el cuello puede ser una opción nada deplorable. Puedes invitar a tus amigos, para que te tiren el arroz al final de la ceremonia. Puedes sobreactuar, llorar de la emoción, posar para las fotos imaginarias (de eso nada, tus amigos se han llevado la cámara y hasta piensan colgarlo en Youtube -Yotuve un amigo que estaba como una puta cabra), besar al novio y bailar la canción de El Guardaespaldas como broche final, justo antes de que esos señores de blanco a los que no conoces y que han estado presentes durante toda la ceremonia te atavíen con una camisa de fuerza y te pidan que los acompañes a celebrar el convite en un lugar muy agradable que empieza por "mani" y termina por "comio".



Como veis se pueden hacer cantidad de cosas en San Valentín. Todo es planteárselo y ser creativos. Si estás solo, no sufras, tía: haz de tu día de San Valentín un bonito y estupendo día de San Ballantines. Ya verás qué bien.



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Cada [email protected] que haga ese dia lo quue quiera. Yo no tengo pareja, y aunque a veces se hace un poco cuesta arriba,siendo o no san valentin, tampoco me molesta las expresiones de afecto de las parejas ese dia. Loquue si me mosque muchisimo son esas personas quue dicen no celebrar nada porque les da igual y luego se gastzn un pastizal ese dia,UN POQUITO DE PERSONALIDAD,COÑO. No hace falta que sea 14 para tener un detalle con tu pareja,que hay que ser cutres tener que esperar ese dia para regalar algo

Por pua - 11/02/2013 12:22

Se debería reivindicar también el dia del soltero, debe haber dia para todos y por supuesto ese dial al igual que el del cumpleaños, que sea festivo para poder celebrarlo bien:)
Por soniar - 13/02/2013 7:11

Ya estamos con lo mismo con San Valentín y San Cobardín y con el día del Padre, de la Madre, el día del Orgullo Gay, el Día del Currante, la Navidad, Papá noel, los Reyes magos, Semana Santa y otras más y los empresarios buitreros haciendo su agosto a costa de todos los tontainas que siguen al pie de la letras todas estas festividades comerciales.
El mejor regalo es convertir a San Lo Que Sea en todos los días del año y el mejor y único regalo es un buen polvazo donde ambos nos comamos de arriba abajo o a la inversa y no dejemos ni un rincón de nuestros cuerpos sin explorar e incluso saborear hasta la última gota de nuestro semen y lo demás tonterias de gente sin personalidad, he dicho.

Por tseo - 13/02/2013 9:06


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